|
|
Así paso un largo rato, perdí de vista a la pareja que de seguro había subido por las escaleras a una de las habitaciones del residencial para echarle unos de los mejores polvos de su vida Uffffff…. Que envidia. De pronto se me acerco una muchacha de tez blanca, cabello medio rojizo ondulado, delgada casi sin gracia con dos vasos de cerveza (se suponía que uno de ellos era para mi).